
En 1992, una película irrumpe en silencio en Cannes. En 2008 (mañana), el periódico Público ofrece GRATIS esa obra tan majestuosa, tan poética, y tan invisible para la mayoría. Leólo, de Jean-Claude Lauzon.
Gracias Público por el favor a la cultura, la general y la selecta, que se jacta de referencias de libros ya manidos. Esta no es una más. Es el grito de un niño desde el niño, una plétora de estados desgarradores, de miedo contenido y de imágenes entonadas cual verso cantado a los sueños, la ingenuidad del sexo, el dolor y la demencia.
Recomiendo esta cinta, para aquellos que me quieran conocer un poco más, como trocito que representa mi vida y mis ensoñaciones, y para todos, como ejercicio de liberación fílmico y personal. Gusta o no. Pero está ahí. Para recordarnos que, al menos, nos quedan los sueños.
Miradla, escuachadla, y soñad, porque así dejaremos de estar locos.
PD: El que tenga interés en saber más, le guste, o le aborrezca pero le parezca curiosa, le envío un análisis cinematográfico que tengo hecho hace unos años.