
Se llama Susana. Hija de buena estirpe, y amor de un buen y loco amigo.
Aunque la conozco hace relativamente poco, se merece por méritos esta oda a la amistad.
Ayer estuve en su casa. Con un borgoña. Y me fui sonriente. Reconociendo el valor de los buenos amigos, y la necesidad de decírselo.
A los ojos de ajenos parece distante, demasiado moda, demasiado demasiado, con su esbelta figura, propia de las convenciones posmodernas de lo trendy.
Para mí, es un sol. Tal como suena, y tal como se ve. Por risueña, por cariñosa, por natural, por buena gente. Se te quiere por todo esto, y sobre todo, por haberle caido bien a mi mami :)
Detallista hasta el átomo, elegante pero cercana, aborrece del mundo de banalidad que le rodea (léase, la moda). Porque además de retail, es ama de casa, y artista (sí, artista, o aspirante a, o alguien que se vale de la pintura para sanar, y decir cosas que los demás no escuchan). Sus lienzos huelen a Tápies, a Bacon, a Lynch, a Ernst, a Dubuffet, a Beuys, a Barceló, a Zulueta, a Korine, a Pipilotti, a Richter, a Interpol, a Nyman, a Preisner. Y oler a todo esto no es poco. Y más si salen de dentro, y no como referencias sacadas de un Wallpaper. Así que no es un hobby maltrecho, no es una vena pseudoartística de una moderna. Es una expresión.Y te animo a seguir.
Se agradece tu hospitalidad, tu atención y ese halo especial.