Casi todos, o esos todos que estamos enganchados a Internet, como dice Rudy De Waele, no sólo socialmente, sino desde el punto de vista contextual, consultamos el correo, compartimos noticias y curiosidades en cualquier momento y situación. Por supuesto, decimos y leemos con el Twitter, la última herramienta en alza, con permiso de Facebook o Youtube.
Para unos sólo es una herramienta social más, pero hay una brecha abierta hacia usos como grupos de consulting sobre tema profesionales, atención al cliente, flujos de conocimiento inspiracional, conversaciones de marcas con el usuario, etc. Se puede ir más allá de un mero status de vida personal (”voy a dormir” o “voy a no sé dónde”).
Los anunciantes (pero no sólo ellos) tienden a pensar, como sucedía hace unos años con las webs, que se ha de estar en Facebook o Youtube porque el mercado lo dicta (a.k.a. está de moda), y sin embargo se piensa poco sobre cómo estar (perfil, página, grupo, twitter, facebook, tuenti, etc.), qué hacer (el mensaje, los contenidos, las formas de tratar con el usuario) y cómo darle recorrido (suelen ser acciones puntuales y poco integradas).
En este último punto es curioso ver que si se curiosea sobre cualquier marca en el buscador de Facebook, aparecen una larga lista de páginas, grupos, perfiles, grupos extraoficiales, etc., y no hay un control, una centralización de la comunicación en ese entorno, lo que hace que se disgreguen mensaje, cultura de marca, imagen, y por supuesto, amigos y fans.
Las redes sociales son un contexto más de comunicación (nuevo, social o todos los adjetivos que se quieran), pero si no se tienen claros (como en cualquier comunicación de marca) objetivos y target, se difuminan y se queda únicamente en un intento de “vamos a hacer un twitter a ver si conseguimos muchos followers”. ¿Y qué le vamos a decir? ¿A quién queremos llegar principalmente? ¿Cómo? ¿Para qué? ¿Le ofrecemos algo más y útil a los usuarios? Porque de poco vale que sean fans de tu marca si luego no son activos o no los incentivas a que hablen, participen, inviten a sus amigos, creen acciones contra o pro a tu causa.
Hoy en día, que se habla tanto de los diálogos fluidos entre marcas y usuarios-consumidores-fans-followers, y de la integración de las empresas (espacio comercial) en el ámbito de las redes sociales (espacio personal), se ha de tener en cuenta qué sucede en ese entorno común, y no limitarse a buscar y estudiar los post, las tendencias y gustos de los perfiles (carne de cañón de “loquequieraquebusquen”-hunters).
En este sentido me resulta muy interesante este post de Territorio Creativo, que habla de las distintas herramientas para observar lo que dicen de ti en Twitter. Así como este otro que explica la incursión empresarial de las marcas en esta plataforma.
Supongo que no es fácil contarle a una marca que podemos hacer una campaña (que cuesta dinero, trabajo y tiempo) en las redes sociales. Y una campaña en este espacio 2.0 no es hacer un registro de una plataforma determinada y de moda. ¿Por qué no una campaña únicamente en redes sociales? ¿O por qué no hacerlo a lo Skittels?
Es complejo predecir si esa twitterización de las conversaciones marca-usuario se convertirá pasado mañana en norma, pero al menos, hoy y mañana, abren puertas que considero interesantes.


