Hace unos meses mi visita a Lausanne me llevó a conocer a Joel, un fotógrafo emergente, multicultural, salido de la prolija Écal, y que además de grandes retratos paisajísticos, hace un risotto realmente bueno. Se quedó con él uno de mis Honey Pigs y mi admiración, que agradece la invitación a su primera muestra en el país helvético, en Zürich.
Su trabajo me impresionó primero por su magnificencia, y después por su quietud, por el misterioso mutismo que envuelven sus raros parajes. Aleja su discurso del hombre, para acercarse al momento contenido, a la luz que tiene algo que ocultar, a la brillantez de sus colores y a la soledad sugestiva de las montañas.
Sus fotografías son naturales, literarias, profusas en detalles. Y su mirada es sana y reconfortante.
Recomendable observar la obra de esta rareza helvética llamada Tettamanti.
