El arte se supone que es la expresión de la belleza, si bien hay distintos puntos de vista sobre lo que es sublime. No en vano, hay ciertas distancias entre el Jordi Labanda y sus venus fashionistas, y el Dubuffet y sus despojos, sin olvidarse de Bacon, de los Fluxus, de Lynch, de Tarkovsky, todos esos estetas que han desgarrado las fronteras de lo convencionalmente bonito.
El MACBA, como representación del nuevo arte, del diseño y de la arquitectura, convive, para bien y/o para mal, en un contexto de abandonos sociales y de mutilaciones urbanas. El arte, pues, no siempre ha de imponerse a la fealdad, sino que puede convivir en el espacio de lo cotidianamente bello.
